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lunes, 8 de junio de 2026

TALAVERA DE LA REINA, DÍAS DESPUÉS DE LA BATALLA

Interesante extracto de las memorias de un soldado polaco sobre los días posteriores a la batalla de Talavera de la Reina:

Cuando los ingleses comenzaron a acercarse a Talavera, el V Cuerpo salió de Valladolid por Salamanca, se situó no lejos de Talavera y acampó en la villa de Oropesa. El IV Cuerpo llegó desde Oviedo a Salamanca. Si los ingleses ganaban la batalla de Talavera, el IV y el V Cuerpo debían caer sobre su retaguardia. Pero, como después de la batalla los ingleses se retiraron detrás del río Tajo, el V Cuerpo salió de Oropesa y se situó no lejos del río, junto a un pueblo donde había un campamento español de cinco mil hombres.
Los españoles habían tomado el puente sobre el río, habían levantado baterías y las habían guarnecido con algunos cañones apuntados al puente, impidiendo que nuestras tropas se acercasen. A mediodía, cuando los españoles estaban comiendo en el campamento, la caballería francesa, al mando del general Dembowski, cruzó inesperadamente el río con el agua hasta el vientre de los caballos, a un cuarto de milla detrás de una montaña, y cayó al galope sobre el campamento. Capturó casi a la mitad como prisioneros, tomó todos los cañones y liberó a nuestros prisioneros, todos polacos, que habían sido capturados en las montañas. El I Cuerpo y las tropas de reserva, bajo el mando del mariscal Soult, dieron la batalla de Talavera y después volvieron a Madrid.
El V Cuerpo se instaló en Talavera, donde no había ni un solo habitante en la ciudad ni ningún almacén. Los propios franceses tuvieron que segar trigo en el campo, trillarlo, molerlo y cocer el pan. Muchos soldados se intoxicaron con higos, sandías y otros frutos verdes. A esto se añadía un aire malsano: los cadáveres estaban sin enterrar en el campo de batalla. Nuestro cuerpo tuvo que hacer bajar gente de las montañas para sepultar a los muertos. Las horribles emanaciones de los cadáveres corrompieron el aire; el hedor llegaba hasta nuestras calles. De ahí se multiplicaron las disenterías sangrientas, y por ellas moría gran cantidad de militares.
También me llegó el turno: contraje disentería sangrienta y no había esperanza de vida, pues ochenta oficiales de nuestro cuerpo habían muerto de la misma enfermedad. El mariscal Mortier ordenó a su médico, Macary, que viniera a verme dos veces al día. Era difícil encontrar medicinas, porque los ingleses y los españoles se habían llevado todo de las boticas. El mariscal Mortier envió su furgón a Madrid a por provisiones para su cocina y también a la botica a por medicinas. Recomendó a Macary que me diera de comer cuanto pudiera de su cocina. Me envió seis botellas de vino de Burdeos, en el que Macary me daba las píldoras.
Jakub Filip Kierzkowski


sábado, 30 de mayo de 2026

CHARLA SOBRE JULIÁN SÁNCHEZ GARCÍA "EL CHARRO"

 


                                                               https://youtu.be/n4QFO0J5zmM

domingo, 17 de mayo de 2026

LA VOLADURA DEL CASTILLO DE BURGOS EN 1813 A TRAVÉS DE LA CARTA DE UN OFICIAL DE LA GENDARMERIA IMPERIAL

 Carta de un soldado francés en la que se hace referencia a la voladura del castillo de Burgos en 1813 y del saqueo posterior que hicieron los franceses antes de abandonar la ciudad (perteneciente a mi colección). Adjunto fotografías tomadas ayer por la tarde de los trabajos que se están realizando actualmente en el castillo:



Vitoria, 15 de junio de 1813

Llego, mi querida amiga, después de cuatro días de vivac y fatigas, pero con buena salud. Esta ciudad está tan llena de gente de toda clase que no nos ha deparado una suerte mejor que la de los días precedentes, de modo que tanto nosotros como nuestros caballos dormimos al raso, bajo las estrellas. Mañana casi toda la legión parte para Bayona sirviendo de escolta al famoso Renovales, general de los insurgentes españoles. Esta partida, sin duda, nos permitirá alojarnos en Vitoria con mi coronel y los hombres que no están en condiciones de continuar la marcha.

Ignoramos nuestro destino futuro. Aquí se espera al Rey, al que ya ha precedido una parte de su corte. Como los ejércitos que estaban en vanguardia han iniciado su retirada y, por consiguiente, van a ocupar el territorio en el que estábamos nosotros, hay motivos para pensar que nos dirigirán hacia el Ejército del Norte, del cual formamos parte y que está acantonado en Navarra. Ya sabes que Pamplona es su capital.

Antes de abandonar Burgos, se tuvo el cuidado de hacer volar el fuerte, que había sido minado previamente. Esta medida extrema le ha costado a Francia más de un hombre valiente. Excesivamente confiados en las medidas tomadas por la artillería y los ingenieros, multitud de militares vagaban por la ciudad en el momento de la explosión. Esta produjo una detonación espantosa y arrojó un granizo de esquirlas de bombas y obuses por todos los barrios. Esta desgracia no alcanzó en absoluto a los españoles, ya que todavía estaban en la cama. Se calculan nuestras bajas en más de 150 muertos o heridos.

Por lo demás, la ciudad no ha sido respetada; nuestros "cuidadosos" hermanos de armas han rogado a varios habitantes que se desprendieran, en su favor, de los pequeños objetos que pudieran serles de utilidad.

Ya no veo y te aseguro que estoy un poco más fatigado de lo habitual, así que termino aquí. Te abrazo y soy todo tuyo, sin reservas.

Tu amigo afectuoso,




martes, 28 de abril de 2026

EL 2 DE MAYO DE 1808 EN MADRID - VIDEO

Un nuevo vídeo de la serie de recorridos por los escenarios de la Guerra de la Independencia.

En esta entrega nos centramos en el levantamiento del 2 de mayo de 1808 en Madrid. Hemos vinculado los escenarios históricos con documentos relacionados, muchos de ellos inéditos, y finalizamos el vídeo con una visita exclusiva al cementerio de la Florida.

https://www.youtube.com/watch?v=3dzNdtvBCsg&lc=UgwBh4G-hfQF3G9ezBp4AaABAg



sábado, 7 de marzo de 2026

LA TUMBA OLVIDADA DE D. PEDRO VILLACAMPA - SU BÚSQUEDA

 


Preparando una charla sobre Pedro Villacampa para el canal de YouTube @BELLUMARTISHISTORIAMILITAR, https://www.youtube.com/watch?v=Bsn9hpM48q4&t=2894s   leí el excelente libro de Ramón Guirao Larrañaga Don Pedro Villacampa, héroe serrablés de la Guerra de la Independencia Española; en la página 247 dice: “El 5 de abril de 1902 los restos mortales de Villacampa son trasladados desde la iglesia de Atocha al cementerio de San Justo de Madrid, depositándose en la sepultura nº 343 del patio de Santa Eduvigis”.

Me llamó la atención, porque la Sacramental de San Justo está situada junto a la de San Isidro, y mi padre y mis abuelos están enterrados en este último. Había buscado con anterioridad si había algún personaje relacionado con la Guerra de la Independencia en alguno de ellos —al ser de los cementerios más antiguos que se conservan en Madrid— para visitar la tumba en alguna de las ocasiones en que suelo ir. Tan solo había encontrado referencias de Pablo Morillo, que está enterrado en una tumba bien señalada y fácil de encontrar. De Pedro Villacampa nunca había leído nada, ni figura en una pequeña publicación de la Sacramental de San Justo donde se habla de la historia del cementerio y de los personajes ilustres que están enterrados allí.

Comencé a realizar búsquedas en Internet y no aparecía ninguna referencia. Según Guirao, el traslado de Pedro Villacampa se hizo en 1902, justo el mismo año en que se trasladaron los restos de Larra, Espronceda y Eduardo Rosales (el 25 de mayo, un mes después del traslado de Pedro Villacampa) al nuevo Panteón de Hombres Ilustres que se levantó ese año en el cementerio de San Justo (que no tiene nada que ver con el que se construyó junto a la basílica de Atocha). Con este dato me dediqué varias mañanas de domingo a recorrer la 3.ª Sección del patio de Santa Gertrudis, donde se encuentra este Panteón de Hombres Ilustres, para ver si encontraba la tumba de Villacampa. Por lógica, estaría enterrado en el mismo patio. Pero, tras examinar detenidamente toda esta parte del cementerio, no encontré nada. Pasé entonces a la 4.ª Sección, al estar más cerca de una de las salidas donde suelo aparcar. En esta sección la numeración de las tumbas es muy difícil de seguir; la mayoría de los números han desaparecido por el paso del tiempo, con el añadido de que las nuevas tumbas que se han ido construyendo rompen en muchos casos el orden de la numeración. La búsqueda también fue infructuosa: únicamente encontré dos referencias al número 343, pero eran nichos, no una sepultura.

Antes de pasar a revisar las otras secciones del patio de Santa Gertrudis, me puse en contacto con la dirección de la sacramental y les pregunté si había una sepultura con el número 343 a nombre de Pedro Villacampa, y me respondieron que sí, que en la 4.ª Sección. Eso significaba que Villacampa todavía se encontraba allí enterrado y que no habían trasladado sus restos a Zaragoza o Huesca, como llegué a pensar al no encontrar ningún rastro. La 4.ª Sección ya la había repasado, pero tocaba volver a empezar. Me propuse acudir la mañana del domingo 1 de marzo y, si había suerte y la encontraba, poder comunicarlo en la charla que sobre Villacampa tenía que dar el viernes siguiente.

Esa semana, buscando en hemerotecas, encontré una noticia que finalmente ha sido la que me ha ayudado a resolver el misterio. La noticia dice:

RESTOS DE HOMBRES ILUSTRES

“Por Real Orden del Ministerio de la Guerra de 25 de enero último se dispuso fueran trasladados los directores generales del Cuerpo y cuartel de Inválidos, excelentísimos señores capitán general D. Pedro Villacampa y tenientes generales D. Joaquín Bassols y Marañosa, D. Juan Zapatero y Navas, marqués de Santa Marina, y D. Rafael Juárez de Negrón y Ceturión de Córdoba, desde la Real Basílica de Atocha a otro cementerio.

El ilustre y bizarro general D. Juan Contreras, director del Cuerpo, nombró una comisión del mismo, que ha terminado con gran acierto sus trabajos, siendo estos enterramientos, por su severidad, verdaderas fortalezas, habiéndose empleado solamente piedra berroqueña, hierro y bronce. Estas obras han sido ejecutadas en el cementerio de la Sacramental de San Justo, donde hoy se han trasladado los restos de los que fueron generales ilustres que vertieron su sangre por la Patria.

Nuestra felicitación a la comisión del referido Cuerpo y al contratista de las obras, el conocido industrial Sr. Rubio, que es también el encargado de todo lo concerniente a la conducción y traslado de los mismos; indudablemente esta empresa parece la llamada a los grandes sepelios de hombres célebres”.

Con estos datos pude averiguar después que en la cripta de la basílica de Atocha estaban enterrados los directores del cuartel de Inválidos, entre otros militares de la época, ya que el cuartel estaba situado en ese lugar. La basílica estaba en muy mal estado y se proyectó su demolición para la construcción de un nuevo templo, por lo que había que exhumar los restos allí enterrados y llevarlos a otro lugar. Para la ocasión se construyó el Panteón de Hombres Ilustres —hoy llamado Panteón de España—, pero solo se llevaron allí aquellos que se consideraron más importantes o cuyos familiares podían financiar el nuevo enterramiento. Entre otros se llevaron a Palafox —que fue director justo antes que Villacampa— y a Castaños. Para el resto, o bien sus familias trasladaron los restos adonde eligieron o, como en el caso de Villacampa, se creó una comisión que determinó construir unas sepulturas en San Justo y trasladar allí al capitán general D. Pedro Villacampa y a los tenientes generales D. Joaquín Bassols y Marañosa, D. Juan Zapatero y Navas, y D. Rafael Juárez de Negrón y Ceturión de Córdoba.

Con estos datos regresé al cementerio y recomencé la búsqueda, intentando encontrar unas tumbas construidas como se indica en la noticia de la prensa de la época. Pero nada, no aparecían. Al final de la mañana, cuando ya iba a dejar la búsqueda, me topé con la sepultura de Juan Contreras, el director que organizó el traslado de los restos de Villacampa y sus compañeros. Eso significaba que Villacampa tenía que estar en esa zona. Junto a la sepultura de Juan Contreras había cuatro sepulturas idénticas, sin tapa ni identificación alguna. ¡Esas tenían que ser! Repasé la fila de tumbas y, en dos de ellas, más separadas, todavía estaban los números; contándolas, todo coincidía: la última de la fila, una de las cuatro sin tapa y sin ninguna numeración, era la 343 y, por tanto, la sepultura de Pedro Villacampa. La ilusión de encontrarla se vio rebajada por el estado en el que se encuentra: sin ninguna identificación que pueda indicar que allí está enterrado uno de los hombres que más contribuyeron, en la Guerra de la Independencia, a conseguir la victoria sobre las tropas de Napoleón y que llegó a ser capitán general de los Ejércitos españoles. El lunes volví a ponerme en contacto con la dirección de la sacramental y me confirmaron la numeración de esas cuatro tumbas “anónimas” y que los restos de Villacampa descansan hoy allí.

Esa parte del cementerio sufrió graves daños durante la Guerra Civil y con toda seguridad se destrozaron las tapas de las cuatro sepulturas durante la guerra.

Una vez encontrada su tumba, ahora toca conseguir que se coloque una placa que la identifique y que Pedro Villacampa no continúe “olvidado” en un cementerio del distrito de Carabanchel, en Madrid.

Su sepultura es la número 343 de la 4.ª Sección del patio de Santa Gertrudis.

Para conocer la importancia de Villacampa, aquí pongo sus méritos:

Ascensos Militares (según su Hoja de Servicios)

·        Voluntario: 1 de octubre de 1793.

·        Cadete: 15 de marzo de 1794.

·        Subteniente 2º: 30 de enero de 1795.

·        Subteniente 1º: 15 de febrero de 1799.

·        Graduado de teniente: 19 de abril de 1800.

·        Graduado de capitán: 6 de diciembre de 1800.

·        Teniente efectivo: 26 de diciembre de 1802.

·        2º Ayudante: 29 de abril de 1807.

·        Sargento mayor: 6 de septiembre de 1808.

·        Graduado de teniente coronel: 20 de septiembre de 1808.

·        Teniente coronel efectivo con grado de coronel: 12 de enero de 1809.

·        Brigadier: 29 de enero de 1809.

·        Mariscal de campo: 9 de marzo de 1809.

·        Teniente general: 21 de febrero de 1814.

·        Capitán general de los ejércitos nacionales: 19 de noviembre de 1852.

Cargos y Empleos Principales

·        Subalterno en el 2º batallón de Voluntarios de Aragón.

·        Jefe en el 1º batallón de Voluntarios de Huesca.

·        Mando de la división titulada Izquierda de Aragón (marzo de 1809 - febrero de 1811).

·        Mando en jefe del ejército de Aragón (15 de febrero - 2 de abril de 1811).

·        Mando en jefe interino del 2º y 3er ejército (enero - marzo de 1812).

·        Gobernador militar de Madrid y capitán general de Castilla la Nueva (noviembre de 1813 - febrero de 1814).

·        Capitán general de Cataluña (marzo de 1820 - febrero de 1822).

·        Capitán general del reino de Granada (febrero de 1822 - abril de 1823).

·        General en jefe del ejército de Reserva (abril - junio de 1823).

·        Gobernador militar y político de la isla de Menorca y subdelegación de policía (enero de 1834 - octubre de 1835).

·        Capitán general de Mallorca (abril de 1838 - febrero de 1839).

·        Senador por la provincia de Huesca (juró el cargo en noviembre de 1843).

·        Senador vitalicio del Reino (nombrado el 15 de agosto de 1845).

·        Comandante general del Cuartel de Inválidos (nombrado en marzo de 1847).

·        Presidente del Tribunal Supremo de Guerra y Marina (enero - agosto de 1854).

Premios y Condecoraciones

·        Cruz laureada de San Fernando: Se le concedió la venera coronada de la Orden Militar nacional de San Fernando en 1813 por su destacado mérito en la acción de Utiel de agosto de 1812. Posteriormente se le concedió la Gran Cruz con venera coronada y banda de dicha Orden (28 de abril de 1821).

·        Caballero de la Real y Militar Orden de San Hermenegildo: Nombrado el 17 de noviembre de 1820. Más tarde, el 4 de junio de 1835, se le concedió la cruz y placa de San Hermenegildo.

·        Gran Cruz de la real y distinguida orden española de Carlos III: Concedida el 8 de noviembre de 1846 libre de pruebas y gastos, aunque Villacampa tuvo que comunicar que no podía aceptarla por carecer de los recursos económicos necesarios para sufragar los gastos asociados al título.